| Arigato, grazie, merci... como sea, GRACIAS GANDHI! |
Pasadas las 8:00 pm Kurt Dyer, músico que tocó por mucho tiempo con NADA, inauguró la fiesta del rock nacional, con su repertorio original. Bien recibido, y como cereza de pastel, cerró con su gran y coreado éxito El universo es mío, parte del soundtrack de la película El Cielo Rojo, y la cual dedicó al director Miguel Gómez (quien además se encargó del video de Arigato). Caluroso el público con Kurt (y por la falta de ventilación del lugar también) pasó poco tiempo realmente para que diera inicio Gandhi. Detrás de un gran telón rojo, se oyeron los primeros bombazos de Mássimo que más tarde le cobrarían la factura. Baja el telón, aparece Gandhi. ¿Cómo se llama la obra? -pésimo chiste de un "chiste", lo sé- Arigato, su primer sencillo hizo brincar por primera vez a los asistentes eufóricos, inyectados por esa mezcla de trayectoria, talento y excelente puesta en escena que pocas veces se ve de una banda nacional. Junto a Gran Ciudad, tal energía dio el precalentamiento necesario para que el lugar explotara en gritos y que los camarógrafos dispararan flashes sin piedad al sonar de los acordes de El Invisible. En dibujos animados, otra viejita, dio paso a La Herida, que pertenece al disco nuevo. Y terminando la pieza se oyó un coro cantándole a Luis por su cumpleaños, awww, “qué mejor manera de celebrar”, dijo entonces. La nota iba bajando como para tomar aire, mientras cantaban Mañana, porque se venía El Ático y con las primeras notas en el teclado se erizó la piel de principio a fin. Otro punto alto y apenas estaba empezando. Ahora, se abre el telón y aparecen dos focos. La obra se llama: Hacia Adentro. (Piel erizada de nuevo con sólo recordarlo). Pero es hora de hablar también de las luces, que estuvieron bien sobre el escenario, pero no tanto sobre el público. Además sólo tenían apoyo visual (leds) atrás para las piezas nuevas. Curioso.Fue cuando poco a poco aparecieron unas estrellas y como la más artista pude adivinar que seguía Estréllame –más escalofríos- Ya después de quedar afónica seguí de quisquillosa y aprecié la coherencia visual que tanto me complació ver, todos identificados con el logo, los colores…hasta el paño pa’l sudor. Eso es seriedad, compromiso, u otro equipo quisquilloso detrás que no va con las mediocridades. Sin tiempo para recobrar la voz ya seguía Simple, me terminó de ahogar. “Una oda a la belleza y sensualidad” como dijo Luis, le sopló a las de atrás que seguía Mujer. Mientras el cantante le daba duro a la percusión que le pusieron al frente, Federico Miranda cambió de guitarra y por allá se veía Abel con Ricardo Chamberlain (Sintagma-guitarrista invitado), para seguir con Nada. Nada de espacio había para cruzar hasta el otro lado, pero llegué apenas para el bailongo con Ríe (La Culpa y el Perdón). También apenas para no quedar atrapada en la euforia de Quisieras. De hecho fue tanta la emoción que Mássimo reventó unos parches (por eso lo de la factura). “¿Mientas tanto qué hacemos?” dijo Miranda, y se mandó con una improvisación de al menos 20 minutos. Pero la valió la pena, además de la excelente muestra de talento en las guitarras por parte de Federico y Chamber, pues siguió Ondularte –buoonisíma- Para no cansar con el cuento, valió la pena esperar por cada canción que tocaban, como Seca Roja Reja, con su clásico dicho de la versión en vivo (búsquela en el Tikici@ Rock 2): “si ser tuanis fuera pecado, ustedes no tienen perdón de Dios.” Así parecía terminar, pero qué va. Faltaba Lo que más dolió. Por cierto, a mí lo que más me dolió fue que no tocaran Mátame. Y aunque ya estaba medio muerta del cansancio seguimos, Al son del dolor, y el Señor Caballero también. Como cachiflín estaba Kurt cuando subió a cantar Rocket, -fijo así estaba también cuando participó en la grabación del disco-, carismático el mocoso con barba fue como la cereza del pastel –de nuevo- y listo. Pero hasta ahí no llegaría Gandhi, gracias al apoyo de Freddy Funes, según expresó Luis, visualizan un viaje que los llevará más alto aún. Pero suave, si la camiseta de Federico les recordó por gran rato a Led Zeppelin, se quitaron el antojo con el cover que hicieron, Whole Lotta Love. Ahora sí, se cerró el telón (imaginario, ya no lo subieron más, pero para que sea un auténtico mal chiste debía retomarlo). Pero bueno, entonces la obra se llamó: ¡Así es como es! –Promesa cumplida…no, no, SUPERADA, mejor dicho- Con la gran ambición de la banda y la sed que había por un espectáculo bien hecho podríamos soñar ahora con que cada vez en la escena del rock nacional se inspiren, se apunten, se dignen y pulan más de esta manera, aunque salgamos devastados, parando para estirar la espalda, entre todos nos masajearemos, pero menos de esto no deberíamos esperar, en el sentido del compromiso banda-público. Gracias.Escrito por: Aleja 2.0 para 979 Fotógrafos colaboradores: Jose Tenorio y Moka |














